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Variaciones de temperatura en el Ártico

El clima del Ártico no es el mismo de hace algunas décadas. Factores como el cambio climático han originado que el hielo se derrita a mayor velocidad y las temperaturas sean más cálidas, poniendo en peligro a los seres vivos que están adaptados completamente a estas condiciones y que por lo tanto, necesitan bajas temperaturas para sobrevivir.

Los meses de invierno se consideran muy fríos, pues a mediados de dicha estación las temperaturas pueden descender a – 45° C, pero la mínima registrada ha sido de -68° C.
En las temporadas de verano, que duran de seis a diez semanas, las condiciones son distintas. Durante esta etapa ocurre un fenómeno denominado Sol de medianoche o Día polar, en el cual la luz solar se mantiene durante 24 horas o un poco más. Esto provoca el derretimiento de los mares congelados, la aparición de vida vegetal y la ruptura de icebergs, que flotan de norte a sur y modifica por completo el aspecto del paisaje ártico.

Los vientos son fríos y por lo general se mantienen a una velocidad ligera, pero de igual manera se han presentado ráfagas muy fuertes de alrededor de 97 km/h con duración de un par de días.

Clasificación de Climas Árticos

Para los científicos existen dos tipos de climas árticos: el marítimo y el continental.
El marítimo se refiere al clima que se desarrolla cerca del Océano Ártico. En los húmedos inviernos las nevadas y lluvias alcanzan de 60 a 120 cm cada año, mientras los veranos son nublados y frescos, con alrededor de 10 grados Celsius.

El clima continental es aquel que se presenta tierra adentro y muy lejos de las costas. Ahí el clima se torna más seco, con temperaturas de -45° C durante el invierno y 10 grados en los meses de verano. Aunque parezca increíble, en determinadas zonas del Ártico durante el verano, se han reportado temperaturas de 30° C. Lejos de ser sorpresivo, es realmente alarmante.

Inversiones térmicas

En el Ártico son frecuentes las inversiones, es decir, un incremento anormal de la temperatura con la altura. El aire más frío se mantiene cerca de la tierra, mientras el aire caliente se mantiene en la parte superior. Esto puede llevar a un aumento de la contaminación atmosférica, pues el smog y los contaminantes de las ciudades quedan atrapados en la capa de aire que el humano y otros seres vivos respiran, causando algunos problemas en la salud de los habitantes de esas zonas.

Humedad

El nivel de humedad en el Ártico es bajo, exceptuando las zonas costeras durante el verano donde tiende a ser mayor. En el resto, la humedad se mantiene escasa, pues la temperatura es muy fría y solo muy poca agua llega a evaporarse a la atmósfera.

Nubosidad

El grado de nubosidad en el Ártico aumenta en los meses de verano, pues el calor es mayor y la evaporación del agua hace que se formen estos hidrometeoros.
Durante la estación invernal las nubes se hacen menos presentes, debido a la falta de humedad y evaporación.
Los científicos explican un efecto positivo y otro negativo de las nubes. Dentro del primero, afirman que las nubosidades son importantes para mantener la temperatura fría del Ártico, pues estas reflejan la luz solar y no permiten que entren directamente a la tierra firme, pero, al mismo tiempo, las nubes atrapan todo ese calor y las que se mantienen más cerca de la superficie terrestre hacen que la temperatura aumente. Todo ello ocurre dependiendo de factores como la intensidad de los rayos solares, el tamaño y grosor de las nubes y la temperatura de la superficie terrestre.

El Ártico presenta una actividad meteorológica muy interesante y todo los cambios que la tierra manifieste, repercuten en su temperatura. Del clima Ártico dependemos todos y es por ello que es de suma importancia mantener sus características naturales.

¿Qué lugar es más frío: La Antártida o el Ártico?

La temperatura Ártica puede variar entre los meses de verano e invierno, pero el récord de temperatura ha sido de -68° C, mientras que en la Antártida se registró la temperatura más baja de la tierra el día 10 de agosto del año 2010; nada más y nada menos que 93.2° C bajo cero. Esto superó por mucho a la marca anterior registrada en 1983 con -89.2 grados. Sin duda, el Ártico es muy frío, pero la Antártida es el lugar más gélido de nuestro planeta.