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Los osos polares en su lucha por sobrevivir

El hecho de que el calentamiento global esté afectando en nuestros días, realmente hace que todo ser vivo de la región ártica se encuentre en peligro, pero desafortunadamente existen especies que son más vulnerables que otras y el riesgo de que desaparezcan es mucho mayor.

Muchas de ellas están catalogadas cono Vulnerables o de Preocupación menor, pero esto es porque mantienen una población estable por el momento y su capacidad de adaptación los ayuda a sobrevivir. De seguir con la problemática del cambio climático y la contaminación oceánica, tal situación podría cambiar abruptamente y hacer que todas esas especies formen parte de la lista de los más amenazados, trayendo consecuencias irreversibles.

La mayoría de las campañas para salvar al Ártico utilizan al oso polar como imagen principal y como una manera de que la gente logre entender que el principal y más poderoso depredador terrestre de esa región podría no existir más, a no ser que los problemas logren solucionarse a tiempo. El Ursus maritimus es un depredador carnívoro que equilibra la población de las especies que captura y por lo tanto, su rol ecológico es fundamental.

Actualmente se encuentra en la categoría Vulnerable por la Lista roja de especies amenazadas y se espera que en un futuro próximo tengan mucho menos espacio territorial para sobrevivir.

¿Por qué están en peligro?

Los cambios en el hielo afectan gravemente el acceso que tienen los osos polares hacia sus presas. Esto les dificulta encontrar alimento y puede originar que tarden más tiempo en reproducirse, pues en el caso de las hembras, necesitan reservas de alimento en su cuerpo para resistir el período de gestación y nacimiento. De igual forma, si llegasen a reproducirse y la hembra no logró alimentarse adecuadamente, las crías nacerían débiles y la tasa de mortalidad sería muy alta.

Cuando el hielo se vuelve más delgado o se derrite por completo, los osos tienen que nadar más distancia, lo que se traduce a un gasto de energía enorme. De no conseguir a tiempo el alimento que lo repondrá de todos los nutrientes perdidos, morirá de inanición.

La contaminación es otro problema para ellos. Las sustancias tóxicas están tanto en el agua como en el organismo de muchas especies que inevitablemente las ingieren. Altos niveles de esos contaminantes han sido encontrados en la grasa de las focas, alimento principal de los osos polares. Una madre que amamanta a sus recién nacidos, podría estar dando leche contaminada, provocando una temprana muerte para ellos, o bien, un crecimiento con muchas deficiencias.

Las exploraciones petroleras han provocado también, disturbios en la vida de los osos polares. Cuando los humanos llegan a explorar nuevas tierras árticas, no prevén la existencia de guaridas donde madres y crías llevan a cabo parte del proceso de maternidad. Se ha sabido que el ruido provocado por la actividad humana ha obligado a que las madres salgan de su escondite antes de dar a luz, lo que altera por completo su ciclo reproductivo, o peor aún, a que inevitablemente abandonen a sus oseznos que aún son incapaces de sobrevivir por cuenta propia.

El oso polar también es cazado por los pobladores para abastecerse de la carne rica en nutrientes y del pelaje que es utilizado para la creación de guantes, botas y pantalones. Los huesos también son utilizados para fabricarse artesanías y objetos para la caza.
En 2001, especialistas de la IUCN, descubrieron que la matanza se salía del control sustentable en varias localidades y que eso pondría en riesgo de extinción a varias poblaciones de oso polar. El hecho de no saber con exactitud cuántos individuos existen en el Ártico, es una incógnita preocupante.

Cría de oso polar en cautiverio

Cría de oso polar en cautiverio

Zoológicos

Los zoológicos han sido considerados como parte de la solución a la conservación de estos mamíferos, pero ¿realmente es ese el mejor remedio para ellos? El ciclo de vida de un oso polar incluye desenvolverse en kilómetros de tierra, sumergirse en las aguas, realizar el cortejo, el apareamiento, las batallas entre machos, la permanencia de las madres y crías dentro de las guaridas, la caza, entre otras etapas. Son depredadores natos y como tales, deben vivir en libertad. Es por ello que organizaciones mundiales buscan que el Ártico sea un patrimonio mundial y que ningún país tenga derechos sobre esa zona. De lograrse, todos los animales que ahí habitan estarán protegidos sin tener que ser trasladados a un hogar artificial.

Un caso alarmante se suscitó a finales del 2013 en el zoológico de Mendoza localizado en Argentina. Un oso polar nombrado Arturo que habitó ahí desde hace 20 años, soportaba temperaturas de hasta 40 grados centígrados y un aire acondicionado era el objeto que servía para evitar su calentamiento corporal. Peticiones públicas pidieron que se traslade a un zoológico canadiense pero el gobierno se negaba, provocando así la creación de una organización social defensora que se encargó de recolectar firmas a favor de la salvación del mamífero. Finalmente se llegó a la conclusión de que el animal estaba en la etapa de la vejez, y que por lo tanto, no convenía realizar su traslado por cuestiones de salud.
En ese mismo zoológico existió alguna vez otro oso polar llamado Winner que murió en la navidad del 2012 a consecuencia del intenso calor y del estrés provocado por los fuegos artificiales de las festividades.

Estos son algunos de los principales problemas a los que se enfrentan los osos polares, y todo a consecuencia del descuido del ser humano; a la falta de control, planeación, responsabilidad y respeto para realizar proyectos sin alterar el ciclo natural de otros seres vivos.