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Un lugar lleno de sorpresas

El Ártico es una región muy fría que se localiza en la zona más septentrional o norte de nuestro planeta y rodea al Polo Norte. No debe confundirse con Círculo Polar Ártico (66° 33’N), pues esta es solo es una línea imaginaria paralela (así como el Ecuador) que contornea al Ártico.

El Ártico no solo incluye a Groenlandia y la zona norte de Canadá, sino también abarca parte de Rusia, Alaska, Noruega, Finlandia, Islandia, Suecia, islas aledañas y el océano Ártico.

¿De dónde proviene la palabra Ártico?

La palabra Ártico proviene del griego ‘arktikos‘ (cerca del oso) y ‘arktos‘ que significa oso.
Esto se refiere a que la constelación de la osa mayor es visible durante todo el año en el hemisferio norte de la tierra y por lo tanto, el Ártico es un lugar “cercano” a ella.

Paisaje Ártico

El ártico pertenece al bioma de la Tundra; el paisaje luce muy amplio y desolado a simple vista, sin ningún tipo de árboles y sin rastro de vida animal en apariencia, pero, contrario a ello, es un extenso territorio lleno de organismos marinos, terrestres, aéreos e incluso, existen asentamientos humanos en algunas zonas.
El suelo está cubierto por permafrost, es decir, capas y capas de grueso hielo permanente que se ha formado en el ártico por más de 800 mil años.
Los extensos océanos están revestidos de hielo marino o banquisa, que son capas de hielo flotante de varios metros de espesor. El hielo marino alcanza en marzo hasta 15 millones de km2 y en septiembre 6.5 millones.
El efecto del cambio climático que se vive hoy reduce cada vez más la extensión de la banquisa, por lo que se estima que en corto plazo desaparecerá totalmente durante la estación de verano, afectando severamente parte de la fauna ártica así como al clima regional y global.

Mapa del Ártico.

Ubicación del Ártico / Imagen cortesía de la NASA.

Animales prehistóricos en el Ártico

Desde hace millones de años han sido muchas las especies que han pasado por la regiones árticas. Algunas lograron evolucionar a través del tiempo hasta convertirse en los nuevos animales que conocemos hoy en día; otras se extinguieron por diversas razones y unas cuantos emigraron a otras latitudes más adecuadas a su estilo de vida y necesidades.

Descubrimientos fósiles encontrados varios metros bajo tierra, han afirmado la presencia de dinosaurios que vivieron en esa región hace 70 millones de años aproximadamente. Como ejemplo de esto podemos mencionar al Chasmosaurus, Hypacrosaurus, Troodon y Edmontosaurus. Los estudios demuestran que estas cuatro especies migraban al norte durante el verano y en épocas invernales regresaban a climas más cálidos.
El hallazgo de fósiles que demostraron la existencia de dinosaurios en el Ártico fue un gran giro para la ciencia, pues se sabe que los reptiles son de sangre fría y por lo tanto, viven en entornos selváticos, tropicales o semidesérticos, no en ambientes fríos.

El mamut es un ejemplo un poco más moderno. En el año 2013, en una investigación realizada en la isla Gran Liajovski situada en el océano Ártico, fueron hallados los restos de un mamut lanudo hembra que murió a los 60 años de edad hace más de 10,000 años. Lo más sorprendente del descubrimiento fue que mantenía tejido muscular conservado de manera intacta y sangre líquida. Los investigadores lo consideraron sumamente sorprendente y útil, pues afirmaron que con el material genético extraído del mamut, podría ser clonado.

El zarapito esquimal (Numenius borealis) y el alca gigante (Pinguinus impennis) son otros dos ejemplares de animales que no hace muchos años eran parte del entorno ártico. Se dice que del zarapito esquimal o también llamado chorlo polar, aún quedan algunos ejemplares vivos, sin embargo, nadie ha podido comprobar su existencia desde hace 50 años. La extinción de ambas especies fue causada por el más temible depredador de todos los tiempos: el hombre.

Fenómenos polares asombrosos, fauna endémica, paisajes únicos y equilibrio en la temperatura global, es parte de lo que nos ofrece este maravilloso paraíso natural. Desde tiempos remotos, el hombre ha buscado la manera de llegar a esa latitud del planeta para estudiarla y aprovechar artesanalmente los recursos naturales que esta tierra provee, pero lamentablemente el avance tecnológico y la sobrepoblación humana están afectando de manera crónica el ecosistema ártico, por lo que de no actuar a tiempo, todos los rincones del mundo sufriríamos las consecuencias.